Conocimiento

Wallets individuales u ómnibus: cómo elegir según el modelo del banco

Cuando un banco decide ofrecer activos digitales a sus clientes minoristas, una de las primeras decisiones de arquitectura es cómo se estructuran las wallets. La pregunta parece técnica, pero condiciona la contabilidad, la conciliación, el cumplimiento normativo, el coste operativo y la forma en que la entidad responde ante un incidente.

No existe un modelo correcto en abstracto, sino el que encaja con la licencia, los procesos y los clientes de cada entidad. Este artículo describe las dos opciones principales y los criterios que suelen decidir la elección.

Qué es una wallet individual y qué es una wallet ómnibus

En un modelo de wallets individuales, cada cliente tiene al menos una dirección propia en la red. Sus activos están registrados on-chain a esa dirección, y cualquier movimiento queda reflejado públicamente en la blockchain de forma separada del resto de clientes. El banco sigue siendo quien custodia las claves, pero la posición de cada cliente es verificable directamente en la red.

En un modelo ómnibus, los activos de muchos clientes se agrupan en un número reducido de direcciones controladas por el banco. La atribución de cada posición a cada cliente no está en la red, sino en un registro interno: un libro mayor que asigna saldos, movimientos y titularidad. La blockchain muestra el saldo agregado; el banco sabe qué parte pertenece a quién.

La diferencia está en dónde reside la verdad sobre la posición de cada cliente: en la red, en el registro interno o en ambos.

Segregación, trazabilidad y obligaciones de custodia

El Reglamento MiCA (Reglamento (UE) 2023/1114) exige a quienes custodian criptoactivos por cuenta de clientes que los mantengan separados de los activos propios y que lleven un registro de las posiciones de cada cliente. Las entidades de crédito que operan en la Unión Europea pueden prestar servicios de criptoactivos notificándolo a su autoridad competente, conforme al artículo 60, pero las obligaciones de salvaguarda se aplican igualmente.

Un modelo individual facilita la demostración de esa segregación, porque cada posición es visible y separable en la red. Un modelo ómnibus también puede cumplirla, siempre que las direcciones de clientes estén separadas de las direcciones propias del banco y que el registro interno sea completo, auditable y conciliado de forma continua con los saldos on-chain.

La trazabilidad por cliente sigue una lógica similar. Con wallets individuales, el historial de cada cliente puede reconstruirse a partir de la propia red. En un ómnibus, depende de la calidad del registro interno y de su vinculación con cada transacción on-chain.

Conciliación, costes de red y escalabilidad

La conciliación es donde las diferencias se vuelven más tangibles en la operativa diaria.

  • Wallets individuales: la conciliación se hace dirección por dirección. Es conceptualmente sencilla, pero el volumen de direcciones crece con el número de clientes, y con él la carga de monitorización.
  • Ómnibus: la conciliación compara el saldo agregado on-chain con la suma de posiciones del libro interno. Hay menos direcciones que vigilar, pero cualquier descuadre exige analizar el registro interno para localizar su origen.

Los costes de red también difieren. En un modelo individual, cada operación de un cliente suele traducirse en una transacción on-chain con su comisión correspondiente, y a veces es necesario dotar de saldo a muchas direcciones para cubrir esas comisiones. En un ómnibus, buena parte de la actividad de inversión puede liquidarse internamente y reflejarse en la red de forma agregada, lo que reduce el número de transacciones y el coste asociado.

Con una base amplia de clientes minoristas y operaciones frecuentes de importe reducido, este factor suele pesar mucho.

Travel rule, transferencias externas e incidentes

Desde el 30 de diciembre de 2024, el Reglamento (UE) 2023/1113 de transferencias de fondos aplica la travel rule a las transferencias de criptoactivos: la información del ordenante y del beneficiario debe acompañar a la transferencia. En un modelo individual, la dirección de origen o destino está vinculada a un cliente concreto, lo que simplifica la asociación de datos. En un ómnibus, la entidad debe asegurar que su registro interno identifica con precisión qué cliente origina o recibe cada movimiento que entra o sale de la dirección común.

Los depósitos desde wallets externas plantean la misma cuestión. Con direcciones individuales, un depósito se atribuye automáticamente al cliente titular de la dirección. Con un ómnibus, hace falta un mecanismo adicional de identificación, como direcciones de depósito dedicadas que después se consolidan o referencias asociadas a cada operación.

El aislamiento de incidentes es otro criterio relevante. Un problema en una dirección individual afecta, en principio, a un solo cliente. Un problema en una dirección ómnibus puede afectar a muchos a la vez, por lo que las políticas de firma, los límites y la distribución de saldos entre varias direcciones cobran más importancia.

En ambos casos, las claves deben generarse y conservarse en los HSM del propio banco, con la firma realizada dentro del módulo. El modelo de wallet cambia cómo se organizan las direcciones; no cambia quién controla las claves.

Modelos híbridos

En la práctica, muchas entidades no eligen un extremo. Algunas combinaciones habituales:

  • Ómnibus para la inversión, individual para transferencias externas: la actividad de compra y venta se liquida internamente y cada cliente dispone de direcciones propias para depósitos y retiradas.
  • Por segmento de cliente: ómnibus para la base minorista general e individual para banca privada o clientes con requisitos específicos de trazabilidad.
  • Por tipo de activo: acciones tokenizadas o stablecoins reguladas en un modelo, criptoactivos nativos en otro, según las exigencias de cada red y de cada emisor.

Un modelo híbrido exige que el registro interno refleje con exactitud el paso de activos entre direcciones comunes e individuales, pero permite ajustar coste y trazabilidad a cada caso.

Preguntas que conviene resolver antes de elegir

La decisión suele depender más del modelo regulatorio y operativo del banco que de la tecnología. Estas preguntas ayudan a concretarla:

  • ¿Qué espera el supervisor en cuanto a demostración de la segregación y registro de posiciones por cliente?
  • ¿Cuántos clientes se prevé incorporar y con qué frecuencia y tamaño medio de operación?
  • ¿Se permitirán depósitos y retiradas a wallets externas desde el inicio?
  • ¿Cómo se integrará el registro de posiciones con el core bancario y con la contabilidad?
  • ¿Qué capacidad tiene el equipo de operaciones para conciliar diariamente y resolver descuadres?
  • ¿Cómo se gestionará la travel rule en cada tipo de transferencia?
  • ¿Qué impacto máximo es aceptable si una dirección se ve afectada por un incidente?
  • ¿Qué redes y activos se ofrecerán, y cómo varían sus comisiones?

Las respuestas rara vez son definitivas desde el primer día. Por eso resulta útil validar el modelo elegido en una prueba de concepto, con flujos reales de alta, inversión, depósito, retirada y conciliación, antes de extenderlo a toda la base de clientes.

En Finhattan trabajamos dentro de cada banco para desplegar la infraestructura en el modelo de wallets que la entidad necesita, individual, ómnibus o híbrido, con las claves en sus propios HSM y un historial completo de operaciones y posiciones conciliado con la red. Los detalles de ese enfoque están en cómo trabajamos y en seguridad y control.

Si la entidad está evaluando esta decisión, estaremos encantados de revisarla juntos a través de contacto.

Hablemos de su entidad.

Solicitar una reunión